domingo, marzo 25, 2012

SOBRE EL SEXISMO


A los guardianes de la nueva moral y las nuevas costumbres, a todos esos que editan guías para decirnos a los ciudadanos cómo tenemos o no tenemos que hablar o escribir, no les ha gustado nada el informe de Ignacio Bosque, Catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid y ponente de la Nueva Gramática de la Lengua Española, titulado "Sexismo Lingüistico y visibilidad de la mujer"; tampoco les ha echo mucha gracia el Manifiesto de apoyo a dicho catedrático, firmado por 500 lingüistas que ejercen su profesión aquí y en otros países, ni sus conclusiones. Yo he leído ambos y no me parece que digan nada disparatado y que no sea, en todo caso, de sentido común. Estoy con ellos en que "es falso y aun absurdo afirmar que una gramática tenga una ideología"; tampoco, creo yo, la tiene el Diccionario de la RAE, que es el gran granero del idioma, aunque no de todas y cada una de las palabras de nuestra cada vez más vapuleada lengua española.
Si estos nuevos censores quieren buscar actitudes o comportamientos sexistas que lo hagan en todos y cada uno de los ámbitos de la sociedad y que los denuncien. Por ejemplo, en la publicidad, en los programas de la televisión, en los comercios, en el deporte, en el periodismo, en la política, en el sindicalismo, en el mundo del cine e, incluso, por qué no, en el ámbito familiar.
¿Son sexistas los anuncios en los que aparecen mujeres ligeras de ropa para vender productos alimenticios adecuados para hacer dieta? ¿Es sexista utilizar el reclamo de hermosas mujeres jóvenes para vender coches? ¿Son sexistas los anuncios de sujetadores, los que te venden productos para el cuidado del pelo, los que te ponen la compresa delante de los ojos a la hora de la comida, los que te sugieren que tienes tiempo para echar un polvo mientras un conocido lavavajillas limpia, fija y da esplendor a todo el contenido del lavaplatos?
¿Es sexista el mundo de la moda? ¿Es normal que los modistos siempre elijan a modelos altas, guapas y delgadas para desfilar por las pasarelas? ¿No es acaso una discriminación que pone fuera de este mercado laboral a las bajas, a las feas, a las gordas y a las que no entran dentro del canon por ellos establecido?
¿Hay sexismo en el mundo de la televisión? ¿Se obliga en algunos canales a las presentadoras de los telediarios a que luzcan vestidos ceñidos, o prendas que parecen de una talla menor, o amplios escotes que muestran el cuidado canalillo? ¿Por qué las locutoras están siempre a pie de campo en las retransmisiones deportivas? ¿Acaso sus jefes no las creen capacitadas para retransmitir los partidos de fútbol, o de baloncesto, por citar los dos de mayor audiencia? ¿Es inherente a ese mundo lucir bonitas piernas, o llevar minifalda, o largos tacones cuando se trata de crónicas de sociedad, o daría igual que las presentadoras salieran en la tele como cualquier mujer que va al mercado, de trapillo, con el pelo recogido y manoletinas? ¿Por qué, cada vez que ofrecen los telediarios una noticia sobre las playas, aparece alguna mujer tomando el sol con las tetas al aire? ¿Es esto sexismo, o forma parte de nuestra vida cotidiana?
¿Son sexistas los escaparates de los grandes almacenes y de las tiendas de moda? ¿Los uniformes de muchas de sus empleadas, se pueden considerar sexistas si se compone de una bonita camisa y de una sugerente falda? ¿Es sexista el pantalón ceñido de las azafatas? ¿Lo es la falda tubo? ¿Es sexista que se obligue a muchas dependientas a que se pinten los labios, se den colorete y, a veces, que se recojan el pelo en un moño decimonónico?
¿Hay sexismo en el deporte? ¿Por qué gana menos una tenista profesional que un tenista profesional? ¿Por qué los deportistas anuncian coches, seguros, relojes o móviles, y las deportistas prendas de moda, electrodomésticos, colchones o alimentos? ¿Si un deportista cachas sale en la portada de una revista luciendo su espléndido cuerpo estamos ante una imagen sexista? ¿Y si es una mujer? ¿Es sexista el fútbol? ¿Lo es el atletismo, o la natación, o el alpinismo?
¿Cuántas directoras de periódicos hay en España? Pocas. ¿Cuántas mujeres están en las cúpulas de las organizaciones sindicales? No conozco ninguna. ¿Cuántas están a la cabeza de las organizaciones políticas? Se pueden contar con los dedos de las manos y, en la izquierda, menos, desde Dolores Ibárruri, que nunca se sintió feminista y estaba en contra del aborto. ¿Cuántas presidentas ha tenido la Junta de Andalucía, o la de Extremadura? Que yo sepa, tampoco ninguna, pero ahí están erre que erre, defendiendo la igualdad y censurando el sexismo, eso sí, fuera de sus ámbitos de poder político.
¿Y en el cine, hay sexismo en el cine? Por supuesto que no, y el que diga lo contrario miente como un bellaco. Ya no existen las sex-simbol, ni las mujeres florero, ni las que ponían un poco de amor en nuestros sueños. Las películas de ahora son todas políticamente correctas; no vemos ni un muslo, ni una teta, ni un beso; eso se queda sólo para las series de televisión, que para eso las ponen en horario familiar; en la gran pantalla la cartelera se nutre de argumentos religiosos, idílicos y castos en el que las actrices son abnegadas mujeres que comparten las tareas del hogar con sus novios, parejas, esposos o amantes, y trabajan a media jornada para sacar adelante a sus familias.
En fin, si realmente los guardianes de la nueva moral quieren acabar con el sexismo que empiecen por hacerlo en estos y en otros ámbitos, y no intenten imponer sus ridículas normas a un lengua con sus propios y genuinos sistemas gramaticales, como es el español.

Felipeángel (c)

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