jueves, noviembre 30, 2006

EL LENGUAJE SEXISTA

Leo en la última página del diario El PAIS que dos filólogas, Mercedes Bengoechea y Eulalia Lledó, han presentado al Instituto de la Mujer un libro titulado "Las Profesiones de la A a la Z", con términos en masculino y femenino que buscan eliminar, de una vez, el lenguaje sexista.
Sin duda es una idea plausible pero habría que ir más lejos porque, siendo de sobra conocido y reconocido que el cuerpo de la mujer no es igual al del hombre, ¿por qué comparten palabras en común?.
Si las mujeres tienen piernas, es lógico que tengan brazas; y si las admiramos por la hermosura de su cara, no es justo que hablemos de "dulces ojos, serenos" ni de blancos dientes de nácar si no de "dulces ojas, serenas" y blancas dientas de nácar. Lo mismo podría decirse de los labios -desde ahora, labias- y de la boca, en los hombres. Lo suyo sería boco.
Si a ellos les duele el cabezo, ellas sienten pinchazos en la bulba raquídea; si los hombres tienen hígado, estómago y pulmones, las mujeres deberían tener hígada, estómaga y pulmonas. Nada de corazón; corazona es más correcto; ni debe decirse intestinos sino intestinas, ni meato urinario sino meata urinaria, que suena a incienso celestial.
Para referirse a las vértebras del cuerpo masculino, lo correcto sería vértebros, y para nombrar el vientre del cuerpo femenino, lo suyo sería la vientra, curioso neologismo que parece esconder entre sus letras un amplio surtido de buenos y malos aires.
En este orden de cosas, habría que decir que a las adolescentes les crecen las pechas y que a los chiquillos les brillan los pupilos de los ojos; que las féminas tienen coña y los varones, orejos; que ellas suelen depilarse las sobacas y ellos afeitarse el barbo , y así hasta dar cumplida cuenta de un cambio, a todas luces necesario, en todas las palabras que hacen referencia a cada una de las partes del cuerpo de la mujer masculinizadas con un lenguaje sexista e inadecuado, y a cada una de las partes del cuerpo del hombre que nada contribuyen a llevar bien alto el pabellón de su hombría.
Mucho mejor, por tanto , sería utilizar cerebra que cerebro, mata de pela que mata de pelo, cuella que cuello, hombras que hombros, codas que codos, dedas que dedos, la cula a el culo, las muslas que los muslos y así sucesivamente.
Con ello la poesía lírica y amorosa ganaría en matices. Podría decirse, por ejemplo:

Abrázame con tus brazas
que estoy sediendo de amor;
si me besas con tus labias
no viera beso mejor.

Ni el Marqués de Santillana podría mejorar ésto:

Cuando mueves tu cuerpa
en el bailongo
no sabes, serrana,
cómo me pongo.

Así, el famoso verso de Neruda parece más sugerente:

Cuerpa de mujer, blancas colinas, muslas blancas...

Y los de Lorca, de "La Casada Infiel", aún mucho más:

(....)
Sus muslas se me escapaban
como peces sorprendidos .

"Mujer en camisa", de Alberti, con esta nueva terminología,
me pone a cien:

Te amo así sentada,
con las senas cortadas y clavadas en el filo,
como una transparencia,
del espaldar de la butaca rosa,
con media cara en ángulo,
la cabella entubada de colores,
la camisa caída,
bajo la atornillada botona saliente de la ombliga, (...).

Podrían ponerse más ejemplos; incluso actualizar toda la literatura universal para que sea más políticamente correcta de lo que es. !Oh, cuánto trabajo por hacer! Mejor a mana que a mano pero si hemos de utilizar la ordenadora en vez del ordenador, y mover la ratona, a diestro y siniestro, en vez del ratón, pues se hace. Todo sea por eliminar el sexismo. Así que dejo de darle a la teclada, por un momento, y voy a mirarme algunas libras, a ver si encuentro textas que cambiar y versas que pulir.

Felipeángel (c)

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