lunes, julio 28, 2008

LOS BARQUITOS DE RAQUEL


"Dice mi hija Raquel que dentro de cada botella hay un barco; basta con soplar levemente en sus bocas y, al conjuro del mar de los deseos, el aire arrancará de sus vientres la escala musical de todas las sirenas. De modo que hemos trazado el curso de los ríos en el mapa de este Madrid abierto en canal como el cadáver de un pobre en una clase de disección y, aprovechando los calores de julio, hemos llenado las piscinas de nuestros sueños con barcos de botella a la deriva, silenciosos como Titanics de papel con luciérnagas en la popa para alumbrar los días tristes que puedan avecinarse; ágiles como veleros bergantines de viejos navegantes con las quillas desgastadas por el puñal de la luna; leves como las balsas de los cubanos flotando a un ritmo tibio de ron...; y así, aprovechando la calma que precede a la vigilia y las brumas que nos nublan el insomnio les hemos puesto rumbo hacia los mares del amanecer y, por tanto, hacia las tierras que cubre de sombras y sopor el hombre.
No todas las botellas producen el mismo sonido y esa particularidad, tan grata para quien lo escucha, nos sirve para que diferenciemos unos barcos de otros. Si soplamos, por ejemplo, en el interior de un botellón vacío de Coca-Cola nos traerá el sonido bronco del portaaviones que es dueño y señor de todos los mares, y si lo hacemos en el vientre oscuro de una botella de agua del Estrecho no oiremos sino el silencio de las pateras del hambre, del dolor y de la muerte.
Hay sonidos que nos traen aromas de cuerpos orientales, perfumes africanos, y otros que nos remiten a las luces de las aldeas lastradas por el miedo y la desesperación, y yo no sé si hasta allí llegarán, perdido el rumbo y la esperanza, los mensajes que mi hija Raquel ha ido metiendo dentro de cada una de las botellas las tardes de este verano borracho de sol y de sal, si hasta allí o hasta otros lugares lacrados por la hambruna y la pobreza, la represión y el crimen, llegará la marea de sus primeras palabras; si en sus costas se perderán, embarrancadas, las botellas con el sonido de un barco dentro y un mensaje infantil de buena voluntad; si allí no quedará, a la deriva y para siempre, un poco de ella y, por lo tanto, también un poco de nosotros mismos.
Sueña Raquel que dentro de cada botella hay un barco y dentro de cada barco un sueño. No sé si pediros que no se lo quiteis."

Felipeángel(c)

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