jueves, junio 11, 2009

MUCHO CUENTO: "CÓMO ME DESHICE DE QUINIENTOS LIBROS"

Hablando con Vanessa de autores, libros y expurgos me recomendó la lectura de un cuento de Augusto Monterroso que no conocía. Me ha gustado tanto y le estoy tan enormemente agradecido que merece figurar en esta entrada. Se titula "Cómo me deshice de quinientos libros". Dice así:

"Hace varios años leí un ensayo de no recuerdo qué autor inglés en el que éste contaba las dificultades que se le presentaron para deshacerse de un paquete de libros que por ningún motivo quería conservar en su biblioteca. Ahora bien, en el curso de mi existencia he podido observar que entre los intelectuales es corriente oír la queja de que los libros terminan por sacarlos de sus casas. Algunos hasta justifican el tamaño de sus mansiones señoriales con la excusa de que los libros ya no los dejaban dar un paso en sus antiguos departamentos. Yo no he estado, y probablemente no lo estaré jamás, en este último extremo; pero nunca hubiera podido imaginar que algún día me encontraría en el del ensayista inglés, y que tendría que luchar por desprenderme de
500 volúmenes.
..."

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2 comentarios:

ecologismoliterario dijo...

Me siento identificada con la historia, creo que va siendo hora que dé un repaso a mi biblioteca (pero sí soy partidaria de donarlos a la biblioteca pública) XD

Ele Bergón dijo...

Lleva razón Monterroso en todo lo que cuenta con respecto a deshacerse de los libros.

Si los quemas, mal. Si los tiras a la basura, peor. Si los regalas a los amigos, bibliotecas o demás instituciones, muchos los tienen ya y otros, no los quieren.

También es cierto que muchos de los libros que tenemos no los vamos a leer nunca. Otros son muy malos y no aportan nada. Muchos están desfasados. Por eso soy muy consciente que la mayoría de los que he bajado al sótano están ya condenados a muerte, pero debe ser que los libros forman una parte muy especial de nuestra propia historia como personas, por eso, al menos para mi, me es difícil decírles adiós, aunque sé que este verano me desharé de unos cuantos y casi estoy segura que después me voy a sentir muy bien.

Luz