" EL MORO Y EL ITALIANO" En la imperial ciudad que hará famosa sobre mil personajes moros abencerrajes Don Pimpín de la Rosa, una noche pillaron in fraganti con un alarbe a un buen napolitano; sus nombres Ben-Jamet y Cavalcanti, uno y otro cristiano; el moro, nuevo; viejo el italiano; los cuales, como digo, de mi cuento, estaban con grandísima pachorra el traspontín al viento, solazándose a estilo de Gomorra. Horrísona, estupenda campanada dió este caso en Granada. "¡En Granada el pecado de Sodoma, el pecado nefando el pecado vitando! ¡Qué tiempos! ¡Santo Dios¡ ¡Vive Mahoma!" Mientras el pueblo así su celo exhala, no se duerme la Sala: que, calamo currente , dan sentencia de penca los Oidores contra agente y paciente indiferentemente; y por tanto, a virtud y consecuencia del fallo de la Audiencia, por plazas y cantones salen los cabalgantes cabalgados en rucios, de vil chusma rodeados de muchachos chillones y barbados mirones y trongas que, las lenguas hechas as...