Uno pensaba que, muerto Hugo Chávez , el chavismo estaba maduro, pero ahora vemos, tras la increíble historia del pajarito, que más que maduro, el chavismo está pasado, macado, como la fruta de temporada echada a perder. A lo mejor es que, desde la elección del Papa Francisco , los aires franciscanos han invadido el continente americano, y las nuevas visiones están llenas de florecillas y pajarillos, sin que en ese proceso visionario haya influido, para nada, el efecto revelador de algún porrito marihuanero o de alguna hierba milagrosa que acerca al que la toma al lado oscuro del más allá. Desde luego, la revelación es, cuanto menos, inusual; si hubiera contado la tierna historia del pastorcito que vio a la Vírgen, tan común en la iconografía cristiana, o se hubiera presentado el nuevo líder como el pastor del rebaño chavista al que se le aparece San Hugo con chándal y zapatillas deportivas, no nos hubiéramos sorprendido tanto, pero...