El licenciado Morillas , cura de la Parroquia de San Vicente, de Sevilla , fue a pedir limosna por su colación, Sábado de Pascua , para dar otro día pan y carne a los pobres. Llegó a la casa de un viejo muy rico y muy avaro, el cual le dio un cuarto, de limosna, de los falsos, que llaman de fraile o de Santo Domingo . No advirtió entonces él qué era lo que recibía; pero después, no pudiendo pasar el cuarto entre otros, ni hallando salida de él, se acordó de quién se lo había dado. Guardolo para restituírselo, y el Domingo de Pascua , yendo el viejo a que le comulgase el mismo cura, disimuladamente le metió el cuarto en la boca, en lugar de la forma. El hombre, sintiendo la dureza y el frío del metal, quedó turbado, pareciéndole milagro, y no osaba sacarlo de la boca, ni tampoco contar el suceso, por el escándalo del pueblo. Tomó por expediente decirle muy bajito al cura: - Padre, no pude pasarlo. El cual le respondió: - Tampoco lo pude ...