Foto: Felipeángel (c) Rumbo a la playa va el caballero, sombrilla en ristre, amplio sombrero, marcial el paso y el gesto fiero, que tiene a usanza ser el primero; Junto a las olas blande el acero; en la arena fina hace un agujero; miran las gaviotas al aventurero, clavando en la playa el rejón certero. Comprueba a pie firme -el aire torero- si entró muy profundo el tubo playero, y ante la evidencia de ser duradero ensarta otro tubo con gracia y esmero. Mirando hacia el sol, el cuerpo altanero, extiende los brazos y como un arquero levanta la tela describiendo un cero. Pasan corredores ante el dominguero, una dama joven, algún bordonero, y, al verlos, se siente, feliz y ligero; mas rompe el encanto, con gesto grosero, un madrugador, otro sombrillero, que toma la playa junto al caballero. -¿Do vas, infelice?- le dice, chancero- ¿Acaso no hay sitio, follón, majadero? Así como el viento impulsa al velero, un golpe llevó al bravo hacia el suelo. Puñada a puñada, como un moledero, se m...