HOMENAJE A EDUARDO ÚRCULO ( II )
Recordar a Eduardo Úrculo ,cuatro años después de su muerte, escribiendo al abrigo de la luz difusa que arroja la lámpara sobre la mesa camilla, o en el frío mármol del velador que, a veces, me espera vacío en el último recodo del viejo Café puede ser, qué duda cabe, un modo sincero de acercarnos al pintor que amaba los viajes, las vacas y las tertulias pero, desde el principio, sentí la necesidad de darle a las palabras la cercanía que ofrece una de sus obras y, por éso, escribo sentado junto a una de ellas, la escultura "El viajero" , que recibe, como un icono solemne de la Modernidad , a todos los que se acercan al exótico jardín de la Estación de Atocha , con su paraguas, su sombrero, sus maletas y su gabardina de bronce. Madrid o Nueva York , Oviedo o las Chimbambas , da igual. Para el anónimo viajero de Úrculo , la mirada está puesta siempre en la lejanía de un tiempo que parece no correr pero que le muestra los pastos vírgenes de tierras deshabitadas, o la cara...