VERSO A VERSO: "¡QUÉ DESCANSADA VIDA!"
¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido, y en aldea escondida forma parroquial nido con ama y sobrinín recio y nutrido! Del monte en la ladera con ajeno sudor se agencia un huerto, que por la primavera a un bizco deja tuerto, mostrando en lontananza fruto cierto. Se sumerge en el río cuando llegan los días del verano, que al cuerpo infunde brío ejercicio tan sano lo mismo en Alcorcón que en Puertollano. Después se da un paseo, que su apetito aviva y acrecienta; llega, deja el manteo, y llama a su sirvienta que sabrosas chuletas le calienta. Bajo la verde parra cuyas hojas la brisa blanca agita, ¡no es siesta la que agarra el repleto curita! ¡Cada ronquido da, que Dios tirita! En invierno sombrío la helada escarcha en el cristal blanquea, pero él no siente frío viendo cómo chispea la lumbre de su enorme chimenea. Con buena mesa y cama vive feliz el respetable cura en unión de su ama, amab...