AGOSTO AGOSTADO
Agosto agostado, maldito y malvado, se acaban tus días, expira tu tiempo dejando el terruño jodido y quemado, los cuerpos exhaustos, el campo sediento. ¡Qué lejos que quedan tus días de gloria, tus triunfos radiantes, tu fe singular! El noble olimpismo pasó ya a la historia y el héroe, agotado, se fue a descansar. Llenaste de fuego las altas montañas; entraste en las casas como un huracán; hubo mil bomberos apagando España y mil voluntarios repartiendo pan. Intensos calores nos volvieron locos; nadie recordaba semejante infierno; cualquier airecillo nos sabía a poco; hubo noches largas y días eternos. Hoy sentí el frío del último aliento en la madrugada del último día; ¡Por fin te llegó el fatal momento!: el pálido cuento de tu travesía. Con la luna llena y el cielo estrellado, llevarán las brujas tu cuerpo sin vida; no verás a nadie llorando a tu lado ni a nadie gemir con pena fingida. ¡Adiós, mes de agosto, g...