Un fumador es un tipo que se quiere suicidar pero que no tiene prisa; se diferencia de los otros suicidas - los que se ahorcan, los que se meten un tiro entre ceja y ceja, los que se empastillan, etc.- en que, al llevar a cabo su acción, perjudica, en muchas ocasiones, a terceras personas, con lo que el daño que se causa a sí mismo se lo causa también a los demás. Esta conducta no denota inteligencia sino una maldad de la que sale impune, al contrario que su hábito, al que sí se le puede aplicar el calificativo de inteligente, porque teniendo la mayoría de los fumadores al alcance de sus manos otros muchos productos nocivos para la salud no hacen uso voluntario de ellos, siendo como son tan legales y tan letales, o más, que el tabaco. Esto me parece una contradicción porque no se entiende muy bien que, por un lado, les resulte placentero inundar de humo los pulmones propios y ajenos y, por otra parte, renuncien al uso y al abuso de un buen trago de lejía, o de una sugerente esnif...