LA ESTACION FANTASMA

Ayer, por fin, vi luz en la estación fantasma de Chamberí. Era muy tenue y apenas si se veía una malla a lo largo de todo el andén. He pasado tantas veces en metro por allí, pegando los ojos a los cristales de las puertas y haciendo pantalla con las manos para poder verla, apenas unos segundos, que esta sola novedad, la de la luz que se apagó, definitívamente, en sus pasillos y andenes el 21 de mayo de 1966 ha dado al viaje una nueva y grata significación.
Los detalles de su cierre son conocidos. La estación de Chamberí formaba parte de las ocho paradas iniciales de la primera linea de metro de Madrid - Puerta del Sol-Cuatro Caminos-, inaugurada por Alfonso XIII el 17 de octubre de 1919; a saber: Sol, Red de San Luis, Hospicio, Bilbao, Chamberí, Martínez Campos, Rios Rosas y Cuatro Caminos. La capital contaba, por entonces, con unos 600.000 habitantes y el billete valía 15 céntimos.
Con el paso del tiempo y el aumento de viajeros, decidieron incorporar trenes de 6 coches que obligaban a agrandar los andenes de los 60 metros iniciales a 90.
Al estar la estación de Chamberí a 223 metros de Iglesia y 310 de Bilbao, decidieron cerrarla porque, en unos recorridos tan cortos, no les daba tiempo a los trenes a coger velocidad.


Y allí nació la leyenda porque tapiaron las bocas de entrada pero dejaron todo tal cual, los anuncios de la Coca-cola pegados en las paredes, los billetes tirados en el suelo, las papeleras con desperdicios y los pasillos con fantasmas. Dicen que son los espectros de los monjes del antiguo y derruído convento de la Merced, que los obreros encontraron sus esqueletos al escavar los túneles, pero que no sabían qué hacer con éllos porque no había tocacojones, por entonces, y decidieron enterrarlos debajo de lo que serían los andenes.

Así ha permanecido casi cuarenta años hasta que los graffiteros le encontraron el gusto a pintar entre tinieblas y el alcalde la ocasión para convertirlo en un museo capitalino más .
Dicen que nunca hubo ratas ni telarañas; sólo polvo y olvido.Pudimos verla una vez de un modo diferente, con personas sin casa durmiendo en sus andenes. Aparece la escena en la película "Barrio"(1998), de Fernando León, y me recordó las fotos de la guerra, cuando las profundidades de la red del metro eran el mejor refugio antiaéreo contra las bombas.

Felipeángel (c)


Comentarios

Entradas populares de este blog

EL PENE DE RASPUTIN

ESPECIAL MARILYN MONROE ( IV )

FRANCISCO GREGORIO DE SALAS: DÉCIMA